«Todos tenemos que renunciar a nuestras preferencias personales». Así de filosófico se mostraba de madrugada el presidente del Congreso de EEUU, Mike Johnson, en medio de una negociación agónica con dos decenas de diputados rebeldes que amenazaban con tumbar la gigantesca reforma fiscal si no lograban cambios. Pero una persona sí que ha conseguido lo que quería: Donald Trump ha conseguido el que probablemente sea su mayor triunfo legislativo de su segundo mandato, con una gigantesca bajada de impuestos para los más ricos que disparará el déficit, recortará el gasto sanitario y aumentará los fondos para su programa de deportaciones masivas. Por 4 votos, 218 a 214, el Congreso ha aprobado la votación definitiva tras una nueva sesión maratoniana.
