A pesar de que los aranceles son la gran amenaza inflacionaria que se cierne sobre EEUU (y sobre el mundo) al nivel de bloquear a la Fed en sus recortes de tipos, la sangre no ha llegado al río, dejando a muchos desconcertados. Los últimos datos del IPC relativos a mayo, con gravámenes de tres cifras para China y algunos ya operativos a Europa y a productos específicos (como el acero o los automóviles), han marcado alzas de solo una décima respecto al mes anterior. Un 2,4% interanual y una subyacente en el 2,8% ha llevado a los analistas a una conclusión, los aranceles no han llegado pese a su anuncio y su puesta en largo oficial. Los expertos están advirtiendo de dos factores clave, un escudo que han construido las propias empresas y una ‘trampa’ de China con la que está consiguiendo eludir los aranceles.
