La recuperación económica de Argentina está empezando a dejar huella en el consumo y en el mercado de crédito, lo que a su vez está catapultando el mercado del automóvil, particularmente en el de coches usados, que acaba de alcanzar cifras récord no vistas desde 1995. Esta tendencia está directamente vinculada a la mejora de los fundamentos macroeconómicos y la reactivación del crédito gracias a las políticas implementadas por el Gobierno de Javier Milei. El plan de austeridad, la desregulación de sectores clave, la ‘limpieza’ del balance del banco central y el fin de la monetización del déficit han desperado al sector bancario que vuelve a conceder crédito. Buena prueba de este despertar son las ventas de automóviles que están absolutamente disparadas. Aunque la parte que se compra con crédito aún sigue siendo débil, muestra signos alentadores, mientras que la mejora de los salarios reales y la caída de la pobreza se presentan como la gran esperanza de un sector que lleva años de travesía por el desierto.
