Este lunes Lagarde sorprendió a todos en su intervención en el Centro Jacques Delors en la Hertie School en Berlín. La presidenta del BCE habló abiertamente de la debilidad a la que se ha visto sometido el dólar en «un mundo fracturado» y la oportunidad del euro de ganar influencia y «convertirse en una alternativa al dólar». Tras esto, la francesa prosiguió comentando el ‘beneficio exorbitante’ que supone para el dólar su estatus como moneda global. Sin embargo, los analistas mantienen sus dudas y creen que si bien el mayor protagonismo del euro parece un escenario inevitable, si no hay un cambio drástico de modelo económico y un compromiso de todos los países, las consecuencias pueden terminar siendo más negativas que positivas, pues sostener el sistema financiero mundial entraña grandes recompensas, pero también grandes peligros.
