Se acerca un punto de inflexión en el orden monetario mundial. La confianza en el dólar, durante décadas el pilar indiscutible del sistema financiero global, comienza a mostrar grietas ante el auge del proteccionismo, la fragmentación de las reglas comerciales y el uso creciente de divisas como herramienta geopolítica. En este contexto de incertidumbre, Europa se enfrenta a una oportunidad histórica para tomar el control de su destino económico. Christine Lagarde, presidenta del BCE, defiende que ha llegado el «momento del euro global»: un instante clave en el que la eurozona debe coger el ‘toro por los cuernos’ y acometer reformas profundas que afiancen la relevancia internacional del euro. Esto exige cambiar el propio euro (las reglas y funcionamiento de la eurozona) para reforzar tres pilares esenciales: credibilidad geopolítica, fortaleza económica e integridad institucional, para que la moneda europea gane peso en los mercados, reduzca su vulnerabilidad y aumente la soberanía del continente en un mundo cada vez más multipolar.
